Las llamas, avivadas por ráfagas de viento de hasta fuerza 9 en la escala de Beaufort, han obligado a desalojar hoteles, viviendas y localidades costeras. Cinco zonas ya fueron evacuadas y el turismo, clave en la región, se ve gravemente afectado. El incendio ya ha causado hospitalizaciones, daños materiales y una gran destrucción del entorno natural.
