Durante la segunda y última jornada de la cumbre de la OTAN, España ratificó su compromiso en el gasto de defensa, pese a no adherirse al 5% fijado por el presidente de EE. UU., Donald Trump. La negativa española fue duramente criticada por el presidente estadounidense, que no tardó en amenazar a la Administración de Pedro Sánchez con represalias comerciales.
