El 21 de junio, Donald Trump decidió involucrar directamente a Estados Unidos en el conflicto entre Irán e Israel, bombardeando tres sitios que se presumen claves para el programa nuclear iraní. Los misiles han provocado dudas en todo el mundo, incluyendo al seno más fiel de la base política trumpista, que comienza a cuestionar las promesas de campaña de su elegido.
