Hace apenas unos años sorprendía saber que el narcotráfico usaba drones para mover pequeñas cargas ilícitas. Pero en 2025 el escenario ha dado un giro inquietante. Hoy los drones son armas de guerra: cargan explosivos improvisados y siembran el terror desde el cielo. Sus víctimas ya no son solo los rivales o las autoridades, sino también la población civil. ¿Qué se sabe de esta nueva herramienta del crimen organizado en México?
