La primera edición de este campeonato entre los 32 mejores clubes de todas las ligas continentales se disputará en 12 estadios de Estados Unidos, en medio de preocupaciones por una venta de entradas que ha marchado más lento de lo esperabo, y sobre todo, por las acciones de Donald Trump para materializar su plan de deportaciones en masa. En un país donde el fútbol es un deporte de inmigrantes, el éxito del torneo está en duda.
