Los comerciantes árabes de Jerusalén fueron agredidos y sus lugares de trabajo sufrieron actos de vandalismo por parte de manifestantes israelíes que se movilizaron el 26 de mayo, durante el Día de Jerusalén. Algunos vendedores palestinos tuvieron dificultades para abrir sus negocios, como ocurre cada año tras marchas de este tipo, según afirman. Además, las paredes quedaron marcadas con mensajes políticos y consignas abiertamente racistas contra los palestinos.
