El director general de la nueva Fundación Humanitaria de Gaza, apoyada por Estados Unidos, Jake Wood, anunció su dimisión el pasado 25 de mayo, declarando que no es posible implementar el plan de la organización «respetando estrictamente los principios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia», argumentos que han sido utilizados por la ONU y varias ONG para cuestionar el funcionamiento del organismo. El plan de la fundación es distribuir unas 300 millones de comidas en sus primeros 90 días de operación.
