Lo que Donald Trump prometió se ha hecho realidad: el 12 de mayo llegó a Washington el primer grupo de afrikáners, descendientes de colonos europeos en Sudáfrica. En febrero, el presidente firmó un decreto para facilitar su reasentamiento, acusando, sin pruebas, al Gobierno de Cyril Ramaphosa de perseguir a los agricultores blancos e incluso habló de “genocidio”.
