Tras la caida de la dictadura de Bashar al-Assad la población de Siria vuelve a respirar pero las secuelas del conflicto siguen sacudiendo a los habitantes. En alguna zona rural de Damasco, un centro gestionado por Unicef enseña a los niños a identificar las amenazas y los caminos más seguros. Informe de nuestra corresponsal Ethel Bonet.
