El desarme de Hezbolá se ha convertido en una condición clave para la reconstrucción de Líbano. Presionado por Estados Unidos y la comunidad internacional, el Gobierno libanés enfrenta el dilema de integrar o desmantelar el brazo armado del partido chiita, mientras las reformas exigidas se estancan y el país sigue atrapado en una crisis sin salida.
