Un parque de atracciones en Alemania recibe la amable visita cada semana de una abuela de 85 años, aquejada por fuertes dolores de espalda. Su mejor tratamiento, afirma la mujer, es subirse a la montaña rusa y dar varias vueltas seguidas. Desde que lo descubrió no se baja, y su fisioterapeuta afirma que la atracción mecánica hace cosas que ni él sería capaz de reproducir.
