Los agricultores de Estados Unidos se han visto fuertemente afectados por la deportación de migrantes. A pesar de que han intentado remplazar la mano de obra extranjera con trabajadores estadounidenses, los altos costos han impactado tanto a la producción como a las ventas, pues los migrantes indocumentados que trabajaban en fincas y ranchos prefieren abandonar sus labores para no arriesgarse a ser capturados y deportados por las políticas de Donald Trump.
