El 19 de abril de 1995 un camión bomba detonó frente a un edificio federal en Oklahoma, el corazón de Estados Unidos, dejando 168 personas muertas y más de 600 heridas, en el segundo ataque más mortífero, tras el ataque a las torres gemelas 11 de septiembre de 2001. Los atacantes fueron dos exmilitares del Ejército de Estados Unidos, Timothy McVeigh y Terry Nichols, quienes compartían un profundo odio hacia el Gobierno federal.
