Tras el ataque ruso en Sumy el domingo 13 de abril, que dejó 35 civiles muertos y 119 heridos, según el reciente informe de las autoridades ucranianas; las reacciones internacionales instaron a un mayor apoyo a Ucrania. El lunes, Rusia rompió el silencio sobre el incidente, y aunque el Kremlin evitó dar detalles, reiteró que sus ataques solo apuntan a objetivos militares. El ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, añadió que en el edificio atacado había una reunión de militares ucranianos y occidentales.
