Israel atacó una ciudad al sur de Damasco, la capital siria, y la provincia meridional de Daraa durante la noche del martes al miércoles 26 de febrero, con aviones de combate. La embestida generó la condena por parte de la nueva administración de Diálogo Nacional, Jordania y la Liga Árabe, formada por 22 Estados, que tildó la acción israelí de “provocación temeraria”.
