El impacto de la invasión rusa va mucho más allá del desplazamiento de atletas de alto rendimiento ucranianos, que no pueden entrenar ni competir en su país natal. Las sanciones dictadas originalmente por la violación de la tregua olímpica cuando se iniciaron las hostilidades hace tres años han borrado del mapa competitivo a una potencia del deporte como es Rusia.
