Tras una corta campaña electoral, la coalición democristiana CDU/CSU resultó ganadora de las elecciones federales en Alemania, perfilando a su líder, Friedrich Merz, como el nuevo canciller. El ultraderechista AfD quedó como segunda fuerza política y el oficialismo socialdemócrata en tercer lugar. Merz prometió no pactar con la ultraderecha, lo que abre un abanico de posibles alianzas para conformar el nuevo gobierno.
