En los últimos meses, aparecieron los primeros datos de la actividad de la construcción con signo positivo, una novedad en el gobierno de Javier Milei.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!En marzo, el Índice Sintético de la Actividad de la Construcción del Indec trepó 12,7% contra el mismo mes del año pasado. En febrero, en tanto, el empleo registrado ligado a la industria creció 0,5% desde niveles muy bajos, de acuerdo con el Ieric.
En este punto, una pregunta recorre los pronósticos de los economistas en caso de que se consolide la reactivación que se esboza en los últimos meses: ¿cuánto traicionará el sector de la construcción, considerado motor de un sinnúmero de ramas ligadas a su funcionamiento?
“Dependerá de cuánto también impacte ahí la importación”, dice Marina dal Poggetto, de la consultora EcoGo. Es que está empezando a aparecer una tendencia hasta hace poco impensada. La importación desde China de casas completamente listas, en la versión llave en mano.
Si bien ya estaban llegando estructuras metálicas para galpones, una opción que alertó a los industriales metalúrgicos, ahora se añade la opción de comprar y traer viviendas residenciales listas para instalar.
Por caso, en un barrio privado de la Costa Atlántica cotizaron una casa de dos pisos y 160 metros cuadrados en unos u$s 64.000 más IVA. Después del pago, demora aproximadamente un mes en quedar instalada en su destino. De China a Cariló, sin escalas.
“Todavía no se trata de una tendencia generalizada, para nada”, advierte Gustavo Weiss, el titular de la Cámara Argentina de la Construcción.
“Lo están analizando y probando ya en algunos casos los clientes más audaces, muchos ligados al negocio de la construcción, para después tal vez ofrecerlo como servicio”, indican en una desarrolladora inmobiliaria.
Igualmente, matizan: “La construcción es especial para los argentinos, pero de a poco algunos se empiezan a animar, sobre todo por el diferencial de precio”, indica.
En el caso del ejemplo, por menos de u$s 65.000 más IVA, el proyecto incluye todo: la casa a base de estructuras metálicas, las terminaciones externas con lana de vidrio para la aislación y los detalles del interior, con las aberturas, los vidrios y las cortinas del frente. También se suman las puertas y los equipamientos para la cocina.
Se trata de otro vertical de negocios de los mismos fabricantes y distribuidores que hacen los galpones y obradores que ya se usan en los proyectos ligados al RIGI, y que en sus páginas web ofrecen también viviendas residenciales y hasta inmuebles para hotelería, con todo incluido.
La pregunta sobre cuánto podrá derramar la actividad de la construcción en un repunte de la economía general y el crédito se da en un contexto donde también los corralones están comenzando a participar de giras por el gigante asiático en busca de materiales y mercaderías para la industria local.
“El riesgo es que si vuelve el crédito, la recuperación se la lleve la oferta del exterior”, explican en el sector.
“Comenzaron trayendo aberturas, puertas, ventanas, bachas, espejos, paredes para techos y paredes y se extendieron a grifería y vanitorys y ahora la oferta es total”, aseguran en un corralón.
Con la penetración en el mercado de los galpones y luego de los materiales, el siguiente paso era el de la posibilidad de traer la vivienda terminada, ya sea una tipo prefabricada como también opciones de lujo.
Todo dependerá, indican, de cuánto se anime el mercado local a buscar alternativas más económicas por encima de la calidad y sobre todo de la seguridad, items que son muy valorados asociados a la construcción de una casa.
“Obviamente el argentino prefiere siempre la construcción tradicional, pero lo caro que se ha vuelto edificar en los últimos años empezó a empujar la idea de muchos de pensar en la importación lisa y llana”, completan en una desarrolladora.
Es cierto, además, que en los últimos años se extendió en la Argentina el universo de las casas prefabricadas y también de la construcción en seco, tanto en acero como en madera, lo que fue ampliando la mirada del consumidor y bajando los prejuicios.
En Instagram cada vez aparecen más “brokers de importación desde China” que ofrecen el servicio de conseguir casas sobre la base de planos que le presenten los interesados. Basta con una búsqueda y llueven los reels con propuestas filmadas desde las fábricas mismas de China.
El año pasado ya había habido un primer mini boom con el ingreso de las “casas modulares” hechas en China, que permitían levantar en dos días una especie de containers ensamblados de no más de 40 metros cuadrados.
Ahora, los constructores están prestando más atención porque la oferta ya incluye casas con toda la apariencia y las comodidades de una construcción tradicional, pero con la diferencia de que se trata de una estructura preparada en origen y que termina con las mismas características como si se se hubiera edificado en el lugar.
El Gobierno tiene el foco puesto en la reactivación de este rubro. De hecho, el Ministerio de Economía pone el foco en las licitaciones de obras en rutas que se están acelerando. Algunas esperan que estén en marcha en junio con las máquinas operando, para que se empiece a sentir un cambio de tendencia tras dos años de párate por el castigo a la obra pública.
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