Diego Trabucco y Javier Basso, fundadores de la ex Petrolera Aconcagua Energía, dejaron definitivamente la empresa, después de vender la participación minoritaria de acciones que conservaban, tras la reestructuración de deuda que la compañía atravesó el año pasado.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!“Con fecha 22 de mayo de 2026, los señores Javier Agustín Basso y Diego Sebastián Trabucco han transferido la totalidad de su tenencia accionaria en la sociedad, que, a la fecha, representa el 7% del capital social y de los votos”, informó la actual TanGo Energy en una comunicación oficial.
El comprador fue la propia empresa salvo por dos acciones, que fueron adquiridas por su CEO, Pablo Iuliano.
Basso y Trabucco son dos ex YPF que fundaron Aconcagua Energía en 2015. Nacida para operar campos maduros, dio su gran salto a inicios de 2023, cuando cerró un acuerdo con Vista para ser operador de los activos convencionales de la empresa de Miguel Galuccio.
Aconcagua, a su vez, escaló hacia el negocio de generación eléctrica. En tal sentido, a fines de 2023, pagó u$s 9,2 millones para quedarse con los activos locales de la peruana Inkia Energy. Esa operación le valió sumar a su equipo a Mariana Schoua, actual presidenta de AmCham, quien estaba al frente de la ex Orazul Energy en el país.
Societariamente, ese negocio se mantuvo en forma independiente, al margen de la acelerada crisis financiera que vivió la petrolera.
Petrolera Aconcagua Energía entró a 2025 operando 14 áreas en las cuencas de Neuquén y de Cuyo. Según Fitch, entre 2025 y 2026, debía promediar una producción de 8300 barriles diarios, para subir a 13.000 entre 2027 y 2028.
Para eso, debía invertir u$s 260 millones en capex hasta ese último año.
Pero, el año pasado, también debía cubrir deudas por u$s 260 millones, entre obligaciones negociables (u$s 200 millones) y préstamos bancarios (u$s 60 millones). Una frustrada colocación internacional por u$s 250 millones, cancelada en mayo del año pasado, la dejó en una situación crítica.
El resto de la deuda, u$s 140 millones, era con Vista, a quien -por aquel acuerdo de los campos convencionales-, Aconcagua debía entregar el 40% de la producción de petróleo y el 100% de la de gas hasta marzo de 2027.

Por eso, la empresa de Galuccio y Trafigura -otro comprador de crudo con quien Aconcagua tenía compromisos firmados- buscaron distintas formas de evitar el desmoronamiento de la empresa.
La encontraron en una sociedad con TanGo Energy, empresa que había fundado Iuliano, CEO de YPF entre julio de 2022 y diciembre de 2023. Esta nueva empresa propuso inyectar u$s 36 millones en Aconcagua para reactivarla -estaba paralizada-, a cambio del 90% de sus acciones.
Puso dos condiciones. La primera fue la asunción de Iuliano como CEO. La segunda, la adhesión mínima del 90% de los acreedores. La propuesta de reestructuración obtuvo el 96,42% de respaldo.
Esa asamblea fue a fines de agosto. En ese momento, Trabucco y Basso pasaron a tener sólo el 10% del share, sin presencia en el management (Trabucco era CEO y Basso, CFO). Hacia fin de año, la participación del dúo se había reducido al 7% que vendieron ahora.
Renombrada ya como TanGo Energy Argentina, y con Iuliano al frente, la empresa se relanzó completamente. También cambió su foco de negocio. Ahora, viró totalmente hacia el shale.

En tal sentido, semanas atrás, su actual CEO -jefe de no convencionales de YPF en la gestión de Galuccio- dio un paso fundamental: recibió tres concesiones de hidrocarburos no convencionales (Cench) en Río Negro, con lo que será su debut como operador en Vaca Muerta.
En los yacimientos Entre lomas, Jarilla Quemada y Charco del Palenque, TanGo apunta a alcanzar una producción de 60.000 barriles diarios en cinco años, con una inversión mínima de u$s 1000 millones para lo cual buscará los beneficios del RIGI.
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