Después de vivir una recesión anual que no se veía desde 1950, la economía alemana soporta heridas en distintos frentes. Factores como la crisis energética, la competencia china y la inestabilidad política han golpeado sectores clave, como el automotriz y la manufactura, mientras el Gobierno enfrenta elecciones anticipadas en medio de un panorama sombrío para 2025.
