
En las últimas décadas, el ejército de la República Popular China ha pasado de ser obsoleto a convertirse en uno de los más modernos y equipados del mundo. El desarrollo militar de Beijing responde a una política de Estado orientada a proteger los intereses económicos y comerciales construidos desde las reformas impulsadas por Deng Xiaoping en 1978. Sin embargo, en plena carrera armamentística y en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas, el gigante asiático enfrenta un desafío mayor: Estados Unidos, aún la principal potencia militar del mundo.
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