
Mientras otros jefes de Gobierno logran índices de aprobación significativamente mejores, el canciller alemán se queda rezagado. Los expertos no achacan el mal humor a sus políticas, sino a él como persona. Mientras otros jefes de Gobierno logran índices de aprobación significativamente mejores, el canciller alemán se queda rezagado. Los expertos no achacan el mal humor a sus políticas, sino a él como persona. News | Euronews RSS
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