
En menos de 10 minutos, más de un centenar de bombardeos golpearon Líbano y varios barrios quedaron destrozados: muros caídos, ventanas arrancadas y decenas de muertos y heridos. Entre los vecinos se sienten la rabia, el miedo y la incertidumbre. Apenas a unos metros de la zona bombardeada, el paseo marítimo de Beirut ofrece una imagen engañosa de normalidad. Ni en la capital ni en el resto del país nada es realmente tranquilo. Un informe de nuestra corresponsal, Ethel Bonet.
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