
Tras la captura de Nicolás Maduro, hace tres meses, Venezuela quedó sumida en la sorpresa e incertidumbre. Por un lado, ciudadanos que anhelaban un cambio de Gobierno murmuraban lo ocurrido y no se atrevían a celebrar por miedo a represalias. Mientras, los defensores del derrocado presidente se movilizaron por el centro de Caracas, inicialmente a diario, luego semanalmente y, con el pasar de los días, la protesta se redujo a alguna que otra concentración.
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