
Además de haber cerrado prácticamente de facto el estrecho de Ormuz con fuertes amenazas a la seguridad de los buques, Irán busca ahora cobrar por el paso de navíos en este brazo de mar. Y mientras Donald Trump presiona a Teherán para permitir el libre tránsito allí -bajo la amenaza de nuevos ataques a infraestructuras energéticas- Irán apunta a otra arma que podría agravar aún más el comercio mundial: el cierre del estrecho de Bab el-Mandeb.
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