En la cumbre sobre inteligencia artificial en París, líderes mundiales y ejecutivos tecnológicos debatieron por la regulación de esta tecnología. Se planteó la preocupación por los peligros potenciales de la IA, y Estados Unidos se enfrentó a críticas por no firmar un documento regulador internacional. Mientras tanto, el sector privado asistió a una batalla por el poder con la oferta de Elon Musk para comprar OpenAI, la cual fue rechazada.
