El retiro de una placa conmemorativa en homenaje a las víctimas de la última dictadura argentina en la Casa Argentina —una residencia universitaria estatal en París— generó denuncias internas, cuestionamientos a la gestión de su director, Santiago Muzio, y críticas por el uso de la institución, en un contexto atravesado por el 50 aniversario del golpe de Estado y el debate político sobre la memoria impulsado por el gobierno de Javier Milei.
