El líder de Corea del Norte reafirmó el estatus «irreversible» de su país como potencia nuclear durante un discurso de política ante el Parlamento en Pyongyang. Tras su reelección como jefe de la Comisión de Asuntos de Estado, el mandatario endureció su retórica contra Seúl, calificando a Corea del Sur como el «Estado más hostil» y advirtiendo que ampliará su arsenal de autodefensa para responder de manera «despiadada» a cualquier amenaza externa.
