Aún no estamos frente a armas que toman por sí mismas la decisión de atacar, pero sí asistimos a una era bélica en la que las armas semi autónomas cada vez se usan más en batallas. Desde Irán hasta Gaza, miles de objetivos han sido elegidos mediante inteligencia artificial, una herramienta que permite una velocidad imposible para humanos y sugiere los blancos que deberían ser destruidos. Todo ello, pese a que alrededor del 10% de los resultados que entrega son errados, y las potencias lo saben.
