Ramadán en Egipto se ha convertido en el pilar fundamental que sostiene a los hospitales públicos y de beneficencia. El Zakat y la Sadaqa no son solo actos de fe, sino la fuente principal de ingresos para muchos centros médicos que, sin esta generosidad colectiva, colapsarían. Las campañas televisivas y en redes sociales explotan la emoción del mes sagrado, pero la realidad de fondo es que la precaria infraestructura del sistema de salud sigue siendo una verdad oculta que solo se maquilla con donaciones temporales.
