Cada año, cerca de dos millones de personas sufren mordeduras de serpiente en el mundo y unas 130.000 mueren por su veneno. Muchas de estas muertes podrían evitarse con prevención, primeros auxilios adecuados y acceso a antídotos. Pero la Organización Mundial de la Salud advierte que sigue siendo una enfermedad tropical desatendida. En Kenia, el país ha decidido plantar cara a esta amenaza silenciosa.
