Mientras la guerra en Medio Oriente ha llevado los precios internacionales del petróleo a niveles históricos por temores de escasez del suministro, Venezuela posee las mayores reservas de crudo del mundo, pero con una infraestructura antigua y a veces obsoleta que no le permite producir las cantidades de petróleo necesarias para continentes altamente dependientes como Europa y Asia. El mundo hoy consume 100 millones de barriles diarios de petróleo y las potencias globales empiezan a mirar al país caribeño como opción rentable para amortiguar la crisis.
