Alemania enfrenta una escasez de mano de obra calificada y un factor poco visible: la menopausia. Fatiga, insomnio y dificultades de concentración llevan a muchas mujeres a reducir su jornada o incluso abandonar el trabajo. Según encuestas, una de cada diez considera dejar su empleo. Ahora, empresas del país comienzan a adaptar espacios y políticas, rompiendo un tabú laboral histórico.
