En Contexto se traslada este martes al estrecho de Ormuz, uno de los cuellos de botella más codiciados y estratégicos del mundo y por donde pasa el 20% del petróleo y el gas a escala mundial. Controlado parcialmente por Irán, esa masa de agua de poco más de 30 kilómetros de ancho se enfrenta a un futuro inmediato incierto, con la amenaza de ataques iraníes contra cualquier embarcación que se salte el bloqueo de represalia tras los ataques estadounidenses e israelíes sobre la República Islámica. Un estrecho inestable podría conducir a una crisis energética global, y China sería uno de los actores más perjudicados por la gran dependencia de crudo iraní.
