En Túnez, miles de migrantes subsaharianos viven entre olivos cerca de Sfax, la segunda ciudad más grande y un importante puerto del país, pero las redadas nocturnas de las autoridades y un programa de “retornos voluntarios” los empujan a regresar a sus países. Para muchos, la oferta de dinero y transporte rápido se convierte en la única vía para garantizar seguridad y salud.
