Las tres principales economías de Europa respaldaron los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y se declararon dispuestas a atacar la República Islámica para, afirmaron, defender sus intereses en la región. El ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, afirmó que su país está «listo» para defender a los países del Golfo y Jordania contra ataques de Teherán, en línea con lo manifestado previamente por Berlín y Londres. En contraste, España abogó por una respuesta ceñida a la diplomacia. La mayoría de representantes de la UE condenan las embestidas de retaliación de la República Islámica al acusarla de expandir el conflicto, pero no se comprometen militarmente.
