El oasis de Siwa, un pequeño paraíso perdido en el desierto de Egipto, está experimentando un rápido crecimiento demográfico. En los últimos dos años, casi 100.000 turistas lo han visitado. En redes sociales, los videos de visitantes flotando en sus lagos de sal turquesa o paseando por su palmeral de dátiles se multiplican, acumulando millones de visualizaciones. Sin embargo, esta afluencia turística amenaza su frágil ecosistema preservado durante 3.000 años. Reportaje de Mathilde Delvigne.
