En la provincia de Ituri, un centro de rehabilitación especializado acoge a antiguos niños soldados secuestrados por el grupo armado islamista Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF). Muchos de estos niños, algunos de tan solo 12 años, fueron obligados a servir como reclutas y escudos humanos en los densos bosques del noreste del Congo, donde sufrieron severos castigos y fueron obligados a cometer atrocidades.
