La administración Trump llevó esta semana a un nuevo nivel su disputa con la Unión Europea sobre la regulación tecnológica, denegando visados a cinco europeos y acusándolos de intentar censurar «los puntos de vista estadounidenses». Los cinco han desempeñado un papel fundamental en los esfuerzos de la UE para combatir el discurso de odio y la desinformación en internet.
