En Damasco, la iglesia de San Elías conmemoró la Navidad bajo estrictas medidas de seguridad, en homenaje a las víctimas de un atentado suicida perpetrado en junio. Un árbol de Navidad adornado con fotos de los fallecidos, entre ellos Simón Haddad, simbolizaba la resiliencia ante el dolor. A pesar de la persistente inseguridad y las cicatrices de la violencia pasada, los fieles se reunieron para rezar, expresando su esperanza y su fuerza a través de su fe.
