El continuo enfrentamiento entre poderes ha llevado al país sudamericano a tener una inédita rotación de mandatarios: ocho presidentes en diez años. La inestabilidad política y el descalabro institucional se traducen en una población distanciada de sus representantes, que protesta por el abandono de la gestión pública y lidia con el incremento de la inseguridad en las calles. Informe especial.
