A puertas del día número mil del conflicto, el primer ministro de Sudán, Kamil Idris, presentó ante la ONU un plan para poner fin a casi mil días de guerra. La hoja de ruta exige un alto el fuego inmediato, supervisado por la ONU, la Unión Africana y la Liga Árabe, además del retiro y desarme de las fuerzas paramilitares que ocupan el este y sur del país.
