Al menos 17 hombres sudafricanos fueron engañados con la promesa de un entrenamiento de élite como guardias VIP en Rusia, pero terminaron reclutados como mercenarios para luchar junto al bando ruso en la guerra contra Ucrania. Las familias denuncian que pasan hambre y son obligados a cavar trincheras. En medio del escándalo aparece la hija del expresidente Jacob Zuma, quien renunció como diputada tras ser acusada de ser el nexo del reclutamiento.
