Estados Unidos mantiene su presencia militar en las cercanías de las costas venezolanas mientras aumenta la presión sobre el sector petrolero de Venezuela. Desde el fin de semana, Washington persigue un tercer buque petrolero en el mar Caribe. Se trata de un barco sancionado desde 2024 debido a presuntos vínculos con Irán y Hezbolá. Caracas rechazó la captura de sus petroleros, calificándola de “robo” y “piratería internacional”.
