Cada año, cientos de rinocerontes son asesinados por sus cuernos, destinados en su mayoría a mercados asiáticos vinculados a la medicina tradicional. Frente a esta amenaza, Sudáfrica lanzó a mediados de julio la «Campaña por el Renacimiento del Rinoceronte», inscrita en los Proyectos de Patrimonio del G20, que apuesta por la tecnología de vigilancia, la implicación de las comunidades locales y medidas de conservación como el descornado, para frenar la caza furtiva y evitar la extinción.
