Las severas condiciones climáticas, fuertes lluvias y bajas temperaturas, han devastado los devastados e improvisados campamentos en Gaza, dejando a las familias luchando por sobrevivir. La defensa civil pide casas móviles para albergar a los desplazados, pero Israel sigue bloqueando la entrada de suministros esenciales al enclave. A pesar de la tregua, el Ejército israelí continúa disparando contra civiles gazatíes, dejando al menos 379 muertos en los dos primeros meses de alto el fuego.
