El presupuesto de la seguridad social francesa llega este martes a una votación que podría hundir al Gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu en una nueva crisis política y abrir un hueco de 30.000 millones de euros en la financiación de las prestaciones sociales, las pensiones y el sistema sanitario, tras las concesiones hechas a los socialistas que han irritado a sus aliados centristas y conservadores.
