Un año después de la ofensiva que forzó la huida de Bashar al-Assad a Moscú, Siria conmemora el fin de casi 14 años de guerra civil. Mientras algunos celebran la “liberación” y el reconocimiento internacional del presidente Al-Sharaa, la minoría alauita denuncia mayor opresión y llama a huelga. Este año Siria adoptó una declaración constitucional, celebró elecciones y reabrió su comercio petrolero, aunque la seguridad y la confianza siguen ausentes.
