Inundaciones y deslizamientos han dejado miles de muertos en el sur y sudeste asiático. En Sumatra, donde se han presentado más muertos, familias beben agua fangosa y buscan comida entre el lodo. Sobrevivientes y autoridades locales acusan al Gobierno indonesio de minimizar la tragedia y culpan a la deforestación de haber amplificado la catástrofe, mientras empresas vinculadas a megaproyectos energéticos están bajo investigación.
