Templos inundados, familias a la intemperie y cientos de víctimas son el saldo del ciclón Ditwah que golpeó Sri Lanka, un fenómeno inusual que dejó cerca de 500 muertos. La tormenta obligó a miles a huir para salvar sus vidas y ahora el regreso a sus hogares se convierte en una odisea: deben esperar la certeza de que los pueblos sean seguros antes de volver. La catástrofe marca uno de los episodios más duros en la región del sudeste asiático.
